La Comunitat Valenciana tiene riesgo sísmico
La Comunitat Valenciana está situada en un área de actividad sísmica moderada a escala mundial, pero de relativa importancia en la península Ibérica, incrementándose el riesgo hacia las comarcas más meridionales de nuestro territorio, concentrándose en la comarca del Bajo Segura la mayor peligrosidad sísmica de la Comunidad. En el pasado, zonas de nuestro territorio se han visto afectadas por grandes terremotos, como el de Torrevieja, que el 21 de marzo de 1829 causó cientos de muertos y heridos y destruyó la mayor parte de las viviendas.
Para medir la magnitud, es decir, la fuerza o energía liberada por los terremotos, se utiliza la escala RICHTER. Pero los daños producidos dependen de muchos otros factores, entre ellos el tipo de terreno y la calidad de las construcciones. Para medir la intensidad o los daños, se emplea la escala M.S.K., que abarca desde el grado I, el más ligero, hasta el XII, considerado como destrucción total.
En terremotos a partir de los grados VI y VII empiezan a producirse daños importantes. Estos son los grados que afectarían principalmente al sur de la provincia de Valencia y toda la de Alicante, en caso de producirse los terremotos más graves esperados.
La Administración ante el peligro de terremotos
Hoy por hoy la ciencia no dispone de un sistema fiable para la predicción de terremotos; por lo tanto, la mejor medida de prevención y protección es la aplicación de medidas preventivas estructurales. En España, para reducir los daños que puede provocar un terremoto en edificaciones en general e infraestructuras esenciales (hospitales, parques de bomberos, vías de comunicación, etc), se aprobó la Norma de Construcción Sismorresistente (NCSE-1994), que establece unas normas de diseño, para garantizar la capacidad de las construcciones para resistir los efectos de los seísmos.
La detección temprana de un seísmo corre a cargo del Instituto Geográfico Nacional, que con su red de sismógrafos detecta al instante en su central la magnitud de los terremotos, por leves que sean; estos datos son comunicados rápidamente al Centro de Coordinación de Emergencias. También la Universidad de Alicante tiene su propia red provincial de sismógrafos.
La gravedad de los daños que un terremoto destructivo puede ocasionar en extensas áreas del territorio, y la posibilidad de que los recursos y servicios de intervención, ubicados en las zonas afectadas, pierdan parte de su capacidad operativa, obliga a las administraciones a prever servicios especiales en zonas no sísmicas, así como los mecanismos adecuados para una rápida aportación de ayuda exterior, tanto nacional, como internacional.
Los Ayuntamientos situados en zonas de riesgo importante también deben elaborar su Plan de Actuación, para estar preparados y coordinados ante un terremoto en su territorio, como primera unidad básica de respuesta.